Desde aquél 26 de Agosto de 1748 cuando a través de la Real cédula se autoriza a levantar el convento de los Franciscanos Recoletos Españoles, este rincón del país fue creciendo de la mano de todos aquellos inmigrantes que aspiraron y tuvieron una visión esperanzada del futuro de San Pedro.
Muchos caminos recorridos acompañando el progreso para lograr que de villa se conviertiera en un paraje, luego en un pueblo y el 25 de Julio de 1907 en la flamante ciudad soñada por muchos.
Hombres como Eduardo Gonzáles Bonorino y Feliberto de Oliveira Cézar impulsaron la iniciativa de nombrarla como tal y es así que el Senado y la Cámara de Diputados sancionan la ley de declararla ciudad conjuntamente con Mar del Plata reconocida como La Perla del Atlántico y hermanada con San Pedro por ser La Perla del Paraná.
Dos ciudades, dos destinos que apuestan al turismo y siguen soñando en cumplir 100 años más.